Leo que un inventor canadiense ha construido un mecanismo de movimiento perpetuo.
Me froto los ojos.
Me los vuelvo a frotar para ver si he leído mal, pero no.
El inventor canadiense Thane Heins ha pasado los últimos 20 años perfeccionando la construcción de una máquina que esencialmente, según el propio Heins, puede generar más energía de la que se pone en el sistema inicialmente. Él cumple el perfil del clásico soñador, un chef que abandonó sus estudios universitarios y que ha perdido a su esposa y la custodia de sus hijos debido a su eterna obsesión, y que busca desesperadamente el reconocimiento.
No importa que su trabajo, si se hace lo que dice, rompa las leyes de la física. Él lo sabe. Aún así tiene esperanzas de que alguien rompa las barreras del escepticismo y le ayude a financiar su proyecto.
En el artículo se dice que le enseñó su invento al profesor del MIT, Markus Zahn. El cual ciertamente no se aventuró a decir que la invención de Heins rompiera ninguna ley física, pero está dispuesto a considerar la posibilidad de que podría ayudar a hacer los motores más eficientes.
Parafraseando al propio Heins, mis barreras de escepticismo son todavía demasiado altas como para confiar en su invento. Basta tener en cuenta a todas las personas que han estado tratando de hacer máquinas de movimiento perpetuo durante cientos de años, y hasta el momento, nadie ha conseguido anular las leyes de la física.
Visto en: Wired Science
El artículo completo lo encontrarán disponible en la edición digital del periódico Toronto Star
Me los vuelvo a frotar para ver si he leído mal, pero no.
El inventor canadiense Thane Heins ha pasado los últimos 20 años perfeccionando la construcción de una máquina que esencialmente, según el propio Heins, puede generar más energía de la que se pone en el sistema inicialmente. Él cumple el perfil del clásico soñador, un chef que abandonó sus estudios universitarios y que ha perdido a su esposa y la custodia de sus hijos debido a su eterna obsesión, y que busca desesperadamente el reconocimiento.
No importa que su trabajo, si se hace lo que dice, rompa las leyes de la física. Él lo sabe. Aún así tiene esperanzas de que alguien rompa las barreras del escepticismo y le ayude a financiar su proyecto.
En el artículo se dice que le enseñó su invento al profesor del MIT, Markus Zahn. El cual ciertamente no se aventuró a decir que la invención de Heins rompiera ninguna ley física, pero está dispuesto a considerar la posibilidad de que podría ayudar a hacer los motores más eficientes.
Parafraseando al propio Heins, mis barreras de escepticismo son todavía demasiado altas como para confiar en su invento. Basta tener en cuenta a todas las personas que han estado tratando de hacer máquinas de movimiento perpetuo durante cientos de años, y hasta el momento, nadie ha conseguido anular las leyes de la física.
Visto en: Wired Science
El artículo completo lo encontrarán disponible en la edición digital del periódico Toronto Star




















2 comentarios:
Soy estudiante de Ingeniería Industrial, y francamente se algo de máquinas eléctricas, este fenómeno a simple vista no tiene nada de peculiar, de hecho si estás alimentando un motor trifásico y de repente CORTAS una fase, el motor se acelera como ese, pero esto no es un efecto deseable, porque como cualquiera que tenga coche sabe, A MAYOR VELOCIDAD MENOR PAR(fuerza).
Es decir, lo que se necesita para generar energía es fuerza, no velocidad, la velocidad es lo contrario de la fuerza por lo tanto de ser así ese es un invento inútil y anecdótico, ya que no es capaz de generar un buen par, cosa necesaria en los generadores que existen.
Esa es la clave del asunto, da mucha velocidad pero no la suficiente FUERZA como para mover algo.
yo no tengo ni idea de mecanismos, fuerza, velocidad, salvo las lejanas clases escolares en el colegio. Asi que a mi si me ha dejado pasmado...
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