Alfonsina Morini: una pionera sobre ruedas

Esta es la historia de Alfonsina Morini, la única ciclista que ha participado en el Giro de Italia compitiendo en igualdad de condiciones que los hombres. Concretamente ocurrió en el disputado en 1924, clasificándose en el trigésimo puesto, por delante de varios corredores.

Alfonsina Morini nació en Riolo di Castelfranco Emilia el 16 de marzo de 1891 en el seno de una familia de campesinos.

Muy pronto comenzó a correr con la vieja bicicleta de su padre, convirtiéndose en la "atracción principal" de las competiciones deportivas que se celebraban en la zona. de deporte de las competiciones de la zona. Para la gente de Castelfranco era conocida como "el diablo sobre ruedas".

Muy pronto surgieron los problemas con sus amigos y familiares, que no veían con buenos ojos la pasión de Alfonsina por el ciclismo, por lo que la familia la presionó para contraer matrimonio, intentando que de este modo que ella olvidara su principal afición.

Así, en 1915, a los 25 años de edad, Alfonsina contrajo matrimonio con Luigi Strada, un hombre inteligente, moderno y sin prejuicios, que en lugar de poner freno a la pasión de su esposa, la comprendió y la apoyó por completo.

Sus familiares comprendieron que sus planes no habían salido muy bien, cuando el día de su casamiento vieron a su marido regalarle una nueva y flamante bicicleta con los manillares curvados, ya que todo apuntaba que ella posiblemente iba a prepararse para competir. Y efectivamente, sus dudas se disiparon por completo al año siguiente, cuando la pareja se mudó a vivir a Milán y Alfonsina comenzó a entrenar regularmente bajo la supervisión de su marido.

Alfonsina cambió su apellido por el de su marido y pasó a llamarse Alfonsina Strada, que es como se la conoce en el mundo del ciclismo décadas después de que tomara parte en el Giro de Italia.

Esto sucedió en 1924, cuando Emilio Colombo, director de la "Gazzetta dello Sport" admitió a Alfonsina en la competición.

En aquellos tiempos las carreteras no estaban asfaltadas, las bicicletas pesaban casi 20 kilos y los cambios de marchas sencillamente no existían.

A pesar de todas estas complicaciones, ella se presentó en la línea de salida con su pesada bicicleta y una amplia sonrisa en su cara, dispuesta a hacer historia en el mundo del ciclismo, convirtiéndose en la primera atleta en participar en una competición que hasta ese momento era terreno exclusivo para hombres.

Durante la competición, ella consiguió completar 4 etapas con muy buenos resultados: Milán-Génova (llegó con una hora de retraso con respecto al primer clasificado, pero superando a varios rivales), Génova-Florencia (llegando en el puesto 50 de un total de 65 participantes), Florencia-Roma (llegando con tan sólo 45 minutos de retraso y superando a más de la mitad de competidores) y Roma-Nápoles (una de las etapas más duras de la carrera, donde pudo confirmar delante de todos su gran resistencia)

En la etapa L'Aquila-Peruggia, Alfonsina vió la cara más dura del Giro: una enorme tromba de agua cayó sobre los corredores, uniéndose posterioremente un viento atroz, que hizo que las carreteras se volvieran casi impracticables para los ciclistas, por lo que Alfonsina llegó al final de la etapa fuera del tiempo máximo permitido, siendo de este modo, descalificada de la competición.

Se generó una violenta polémica, ya que algunos jueces de la competición quisieron mostrar clemencia ante la corredora, ya que el mal tiempo obtenido por la corredora sin duda había sido fruto de la inclemencias metereológicas y no de su falta de aptitud para el ciclismo.

Finalmente fue descalificada de la competición, pero Emilio Colombo, que se había percatado de la enorme expectación y curiosidad que había provocado la primera ciclista de la historia en el público, le permitió finalizar la carrera, pagándole de su propio bolsillo el alojamiento y el masajista.
En Fiume, Alfonsina llegó con 25 minutos de retraso, pero ningún espectadro se quedó sentado en su asiento, todos querían ver llegar a la corredora. Fue aclamada y vitoreada como si se tratase del líder de la carrera.

Consiguió finalizar la carrera regresando a Milán, llevando los mismos horarios y reglamento que el resto de corredores.

La carrera de ese año tuvo 12 etapas, realizando un total de 3618 Km y finalizando con la victoria de Giuseppe Enrici tras un excitante duelo con Federico Gay).

De Milán salieron 90 corredores en la primera etapa, finalizaron la competición tan sólo 30, y el corredor número 30 fue precisamente la propia Alfonsina.