
Esta es la historia de Valeria Mesalina, nacida en el año 25 d.C. Se cuenta en los registros de la antigua Roma que era una mujer de extraordinaria belleza, ambición y crueldad.
Nunca dudó en utilizar sus encantos para seducir a cualquier hombre que pudiera servir a sus intereses para deshacerse luego de ellos sin importarle los medios utilizados para ello.
La hermosa muchacha tenía solo dieciséis años y Claudio contaba con cincuenta. Además era cojo, y sordo, por lo que incluso físicamente desagradaba a todo el mundo, sin embargo por consejo de Calígula, Mesalina contrajo matrimonio con él, obviamente no por amor o atracción, sino por sus ansias de poder, ya que pese a estar emparentada con la familia imperial, Mesalina no gozaba del estatus económico que debía tener: su hogar estaba en decadencia, su padre no era un político destacable y su madre era una mujer poco virtuosa que había derrochado la fortuna familiar.
Al principio se comportoba con total corrección, pero con el tiempo empezó a corromperse y a deshacerse de quienes ella consideraba una amenaza para sus propios intereses.
Mesalina era como ya dijimos, extremadamente hermosa y hacía uso de su extraordinaria belleza para conquistar a senadores, militares y a cualquier hombre que pudiera servir a sus propósitos, sin importar clase, parentesco, o riqueza. Su fama de seductora se convirtió en una leyenda.
Mesalina dio rienda suelta a su ninfomanía. Según narra el poeta Juvenal, llegó incluso a prostituirse en el barrio de Subura bajo el apodo de Lycisca.
Orgullosa de su legendaria lascivia, lanzó un reto al gremio de prostitutas de Roma: las instó a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio que se encontraba en Britania. Dicho desafío consistió en saber quién podía atender sexualmente a más hombres en un día. Las prostitutas aceptaron el reto y enviaron una representante, la prostituta más famosa de Roma, una siciliana llamada Escila.
El evento dio inicio por la noche, y a él asistirían muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las cuales Mesalina había convencido de participar.
Escila se rindió después de haber sido poseída por 25 hombres. Mesalina salió victoriosa, pues superó la cifra al llegar al amanecer. Según se dice, aún después de haber atendido a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres.
Cuando Mesalina pidió a Escila que regresara, esta se retiró diciendo: "Esta infeliz tiene las entrañas de acero".
Los desenfrenos de Mesalina eran totalmente desconocidos por el Emperador, quien estaba profundamente enamorado de ella y le permitía cualquier capricho con tal de verla feliz. Esto le causó serios problemas a Claudio, pues los crímenes de Mesalina constituyeron un reinado del terror y para todos era evidente que ella lo manipulaba.
Lo que le abrió los ojos al emperador fue que Mesalina decidió casarse con el guapo cónsul Silio, uno de sus tantos amantes, mientras Claudio se encontraba de viaje en la isla de Ostia.
Ante la bigamia de Mesalina, Claudio no tuvo más remedio que abrir los ojos, y además sintió que su poder y su vida peligraban, pues los rumores decían que Mesalina y su nuevo esposo estaban planeando una conspiración en contra de Claudio para usurpar el trono.
Ambos amantes fueron asesinados por orden del Emperador acabando así con los siete años de terror, escándalo, desenfreno y lujuria que Mesalina había protagonizado, dejándole al emperador un hijo: Germánico, y una hija: Octavia.
Fuentes: 1 | 2 | 3




















No hay comentarios
Publicar un comentario en la entrada